¡La Ira tocó a mi puerta y…!

Estaba muy relajado sin molestarme por nada, era una mañana tranquila y en paz, el día transcurría lentamente, y disfrutaba de un delicioso desayuno leyendo mi libro favorito, todo lo que uno espera al empezar la jornada de un domingo.

No obstante cuando menos lo esperaba, empecé a escuchar unos gritos, todo empezó a salirse de control, mis hijos empezaron a jugar y ya se estaban peleando, vinieron corriendo hacia mí y por si fuera poco llegó mi esposa a darme las quejas de lo que estaban haciendo, en ese momento la Ira tocó a mi puerta.

 

No pude evitarlo, y tuve que empezar a gritar y regañar a los niños, así como pedirle a mi esposa que ya no me diera más quejas, no podía creer que no era capaz de controlarlos, y dejarme descansar el fin de semana; pero lo peor de todo es que la Ira también tocó a la puerta de mi esposa, que no soportaba como se peleaban nuestros hijos, y sentía que yo no la apoyaba. Entonces empezamos a gritarnos y como en ocasiones anteriores nos insultamos e hicimos daño, además de espantar y hacer llorar a nuestros pequeños por no saber manejar la situación.

Me duele cuando pasan este tipo de situaciones, pues siempre lastimo a mi esposa y a mis hijos, ya cuando me tranquilizo me doy cuenta que no hice bien, pero en el momento no puedo controlarlo, no entiende que lo único que quiero es un momento para descansar y estar tranquilo, después de todo el estrés de la semana y las preocupaciones de todos lo días.

Esto es algo que a muchas personas les ocurre diariamente y siguen haciéndose daño a ellos y sus familias. Es algo difícil de controlar, pero si en realidad lo deseas tú puedes cambiar al aplicar consejos o técnicas simples para manejar estas situaciones. La Ira es solo un pensamiento que nos debilita, la sabiduría está en evitar este tipo de pensamientos.

Te comparto una reflexión, que si la aplicas correctamente no volverás a tener este problema y podrás controlar tu ira y dejar de hacerte daño y a los seres que amas. Solo es cuestión de práctica, y verás que con el tiempo y disciplina, lo puedes convertir en parte de tu vida. La reflexión dice así:

–          La ira tocó a mi puerta, el amor abrió y no había nadie.

La ira se podrá presentar en nuestra vida infinidad de veces, pero si cuando abrimos la puerta la recibimos con amor, ésta desaparecerá, analiza el ejemplo de este artículo, si cuando se presentó el problema en lugar de enojarse por haber perdido el momento de tranquilidad, hubiera reaccionado con amor hacia sus hijos y comprensión hacia su esposa, muy pronto se hubiera solucionado el problema, y en corto tiempo estaría disfrutando de nueva cuenta de la tranquilidad que tanto deseaba, pero ahora habiendo aprovechado una oportunidad para demostrar su amor a su familia.

Ante cada situación nosotros tenemos la opción de elegir como responder, ¿tú qué camino vas a elegir la próxima vez que estés en una situación similar?

Escrito por: Marco Lara

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15